Pocas cosas fastidian tanto como una ducha que sale floja: el agua cae sin fuerza, cuesta aclarar el champú y la ducha se alarga. La buena noticia es que, en muchos casos, el problema no está en las tuberías de la casa sino en algo mucho más sencillo. Aquí tienes 6 comprobaciones que puedes hacer tú mismo, ordenadas de la más fácil a la más complicada.
Primero: ¿es poca presión o poco caudal?
Son dos cosas distintas. La presión es la fuerza con la que llega el agua a tu casa, y depende sobre todo de la red y de la instalación del edificio. El caudal es la cantidad de agua que sale por la ducha, y puede bajar por obstrucciones, por una manguera en mal estado o por el propio cabezal. Una prueba rápida: abre el grifo del lavabo. Si ahí el agua sale con fuerza y en la ducha no, el problema está casi seguro en la ducha.
1. Limpia los orificios del cabezal
Es la causa más frecuente. Con el tiempo, los orificios del cabezal se van tapando con sedimentos y con cal. Desenrosca el cabezal y déjalo en remojo unas horas en una mezcla de agua y vinagre blanco a partes iguales. Después, frota los orificios con un cepillo de dientes viejo. Si tu cabezal tiene púas de silicona, basta con pasar el dedo por encima para soltar los restos.
2. Revisa el filtro o la junta de la entrada
Muchos cabezales y mangueras tienen una pequeña rejilla o filtro en la conexión. Si se tapa con arenilla, el caudal baja mucho. Desenrosca, retira la rejilla, aclárala con agua y vuelve a colocarla. Si tu cabezal lleva un cartucho de sedimentos, recuerda que se va llenando con lo que retiene: cuando notes que el caudal baja, es la señal de que toca cambiarlo.
3. Comprueba la manguera
Una manguera antigua puede estar doblada, aplastada o deteriorada por dentro, y eso reduce el paso del agua. Quita el cabezal y abre el grifo con la manguera sola: si el agua sigue saliendo floja, cambia la manguera. Es una pieza barata y se sustituye en un minuto, sin herramientas.
4. Abre del todo las llaves de paso
Parece obvio, pero ocurre a menudo, sobre todo después de una obra o una reparación: la llave de paso general o la del baño se ha quedado medio cerrada. Comprueba que están abiertas del todo.
5. Mira el grifo y el limitador de caudal
Algunos grifos y cabezales llevan un limitador de caudal para ahorrar agua. Es útil, pero si es muy restrictivo puede dar sensación de poca fuerza. Si solo pasa con el agua caliente, revisa también el termo o el calentador: los sedimentos acumulados en el fondo pueden reducir el caudal de agua caliente.
6. Prueba un cabezal con orificios más finos
Un cabezal no puede aumentar la presión que llega a tu casa, y desconfía de quien te diga lo contrario. Lo que sí puede hacer un cabezal con orificios más finos es concentrar el agua en chorros más estrechos, y eso da una sensación de chorro más intenso con el mismo caudal. Si tu cabezal actual es grande, tipo lluvia, la diferencia se nota.
Cuándo llamar a un fontanero
Si después de todo esto el agua sigue saliendo floja en todos los grifos de la casa, el problema probablemente esté en la instalación: tuberías obstruidas o con cal, un regulador de presión defectuoso o una presión de red baja en tu zona. En ese caso, lo mejor es consultar con un fontanero o con tu compañía de aguas.
En resumen
- Compara con el grifo del lavabo para saber si el problema está en la ducha.
- Limpia el cabezal y la rejilla de la entrada, y cambia el cartucho si tu cabezal tiene filtro.
- Revisa la manguera y las llaves de paso.
- Un cabezal con orificios finos concentra el chorro, pero no aumenta la presión de tu casa.
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